Lima acelera nuevas plantas desaladoras ante el estrés hídrico previsto para 2026
Lima acelera la construcción de desaladoras para enfrentar un estrés hídrico sin precedentes. ¿Cambiarán estas plantas el futuro urbano de 2026?

Infraestructura hídrica en la costa de Lima, ejemplo del desarrollo necesario para futuras plantas desaladoras. Imagen IA.
Lima se acerca a un punto de inflexión: la carrera por asegurar agua potable en 2026
Lima vive sobre una paradoja: es una megaciudad de más de 10 millones de habitantes asentada en un desierto costero donde casi no llueve, y cuyo abastecimiento depende de ríos cada vez más inestables. La presión demográfica, el retroceso glaciar y la creciente variabilidad climática han empujado a la capital a un escenario inédito: acelerar la puesta en marcha de desaladoras en Lima 2026 como estrategia para evitar un colapso hídrico.
El giro comenzó a materializarse cuando ProInversión anunció que Lima Norte tendrá su primera planta desaladora, un proyecto histórico que podría marcar el inicio de una transición hacia sistemas de abastecimiento más resilientes. El propio organismo detalla, en su comunicado oficial sobre la primera planta desaladora de Lima Norte, que la nueva infraestructura beneficiará a más de 570.000 vecinos y funcionará con producción continua las 24 horas.
Este anuncio llega en un momento crítico. Diversos reportes nacionales han subrayado que Lima afronta niveles de estrés hídrico estructural, con demanda que supera la oferta en temporadas secas. El análisis sobre el estrés hídrico y la urgencia de nuevas soluciones en Lima publicado por AgroPerú confirma que distritos enteros dependen de fuentes vulnerables y que la ciudad requiere alternativas que no estén sujetas a la variabilidad del clima andino.
La urgencia coincide, además, con tendencias regionales de urbanismo sostenible que ya analizamos en Habitaro en artículos como infraestructura verde y habitabilidad urbana y ciudades compactas en LATAM. En Lima, la seguridad hídrica es ahora la variable que condiciona cualquier visión de desarrollo, desde la planificación metropolitana hasta la inversión inmobiliaria y la sostenibilidad industrial.
De dónde viene el problema: un modelo hídrico que ya no soporta el crecimiento
La capital depende de tres cuencas —Rímac, Chillón y Lurín— cuyo caudal no crece al ritmo de la demanda urbana. La presión sobre los reservorios de la sierra, sumada al retroceso glaciar, ha reducido la capacidad natural de regulación del sistema. A ello se suma el rápido crecimiento urbano hacia el sur y hacia los ejes industriales, donde miles de viviendas nuevas demandan agua que el sistema actual no puede garantizar.
El artículo de iAgua sobre la desalación como alternativa al estrés hídrico en Perú explica que varias zonas de Lima ya operan al límite de su disponibilidad real. El sistema, advierte, es vulnerable a interrupciones, lluvias extremas, fallos en captaciones y sequías sucesivas. La desalación, sin embargo, ofrece independencia frente a la estacionalidad y permite diversificar la matriz hídrica, un punto crítico para una ciudad tan dependiente de las fuentes altoandinas.
Esa diversificación no es opcional: 2026 será un año decisivo para la infraestructura de agua potable. Sedapal y el Gobierno trabajan en escenarios donde el abastecimiento convencional no podrá cubrir el crecimiento urbano, especialmente en las zonas donde la expansión inmobiliaria avanza más rápido que la infraestructura pública.
La desaladora de Lima Norte: el proyecto que inicia la nueva era hídrica
El proyecto de Lima Norte es, hasta ahora, el avance más concreto dentro de las desaladoras en Lima 2026. Diseñada bajo un esquema de inversión público-privada, la planta incorporará captación marina, pretratamiento avanzado y sistemas de ósmosis inversa de última generación. Su rol es estratégico: aliviar la dependencia del río Chillón, reforzar la cobertura en distritos densamente poblados y asegurar un suministro estable incluso en años de déficit.
Entre los beneficios esperados destacan:
- Producción continua durante las 24 horas.
- Menor vulnerabilidad frente a sequías.
- Integración con redes existentes de Sedapal.
- Mayor estabilidad en la presión y calidad del agua.
Los detalles oficiales recogidos en el comunicado oficial sobre la primera planta desaladora de Lima Norte señalan que la obra no solo beneficiará a hogares, sino que permitirá liberar caudal para usos prioritarios en otros distritos.
Para los sectores de ingeniería, construcción y arquitectura, esta planta abre un ciclo de inversiones en infraestructura costera, sistemas de impulsión y redes de distribución que no se veía en Lima desde hace décadas.
Lurín: el siguiente eje estratégico para las desaladoras en Lima 2026
Si Lima Norte es el primer ladrillo de la nueva era hídrica, Lurín representa la expansión lógica. En esta zona costera ya existe un estudio de viabilidad completo, analizado en el estudio técnico sobre la viabilidad del proyecto desalador de Lurín.
El estudio incluye:
- Captación marina mediante torres resistentes a oleaje.
- Pretratamiento para altas concentraciones de sólidos.
- Ósmosis inversa con eficiencia energética mejorada.
- Sistemas de impulsión que conectan con zonas residenciales e industriales.
- Gestión de salmuera mediante difusores submarinos de bajo impacto.
La expansión hacia Lurín no solo responde al crecimiento urbano en el sur, sino a la concentración de industrias, almacenes y nuevos desarrollos residenciales que requieren suministro confiable. Sin una desaladora en esta zona, la demanda futura sería insostenible.
Planificación urbana y desalación: la convergencia inevitable
Las desaladoras en Lima 2026 están redefiniendo la forma en que Lima piensa su futuro urbano. Hasta ahora, la planificación metropolitana dependía casi íntegramente de la disponibilidad de agua en cuencas altoandinas. Hoy, esa dependencia se considera un riesgo estructural.
La desalación permite:
- Garantizar suministro estable para nuevos desarrollos urbanos.
- Sostener la expansión hacia el sur sin comprometer las reservas de la sierra.
- Evitar racionamientos masivos ante eventos climáticos extremos.
- Integrar modelos de infraestructura verde y soluciones basadas en la naturaleza dentro de corredores metropolitanos.
El reto es que esta transición requiere inversión, coordinación institucional y modelos tarifarios que integren criterios de equidad.
Comparativa regional: cómo llega Lima frente a Chile y México
Lima entra tarde a la desalación, pero lo hace con urgencias claras y aprendizajes regionales:
- Chile: referencia continental en plantas de gran escala, con impacto urbano y minero.
- México: desarrollos urbanos robustos en Baja California y Sonora.
- Perú: rezagado, pero con capacidad para desplegar plantas integradas a la planificación urbana.
Con las desaladoras en Lima 2026, la capital puede posicionarse como la primera megaciudad latinoamericana en incorporar producción de agua potable desde el océano como pilar del sistema metropolitano.
Riesgos, desafíos y oportunidades
Desafíos técnicos
La desalación requiere alta energía, por lo que la integración con renovables será clave para controlar tarifas.
Desafíos ambientales
La gestión de salmuera exige sistemas avanzados de dispersión que minimicen impactos marinos. Los proyectos actuales se basan en modelos oceanográficos modernos, según el estudio técnico sobre la viabilidad del proyecto desalador de Lurín.
Aceptación social
Las comunidades demandan garantías ambientales y transparencia en licitaciones.
Oportunidades
Las desaladoras permitirán reasignar agua de cuenca para ecosistemas altoandinos y consolidar un modelo metropolitano menos vulnerable.
Conclusión: las desaladoras en Lima 2026 serán el punto de quiebre para la infraestructura urbana de agua
La instalación de desaladoras en Lima 2026 marca un antes y un después en la historia hídrica de la capital. Lima deja de depender exclusivamente de ríos frágiles y comienza a construir un sistema híbrido capaz de resistir sequías, variabilidad climática y crecimiento poblacional.
Las plantas de Lima Norte y Lurín no solo ampliarán la oferta de agua potable: inaugurarán una nueva etapa donde la ingeniería, la planificación urbana, la sostenibilidad ambiental y la seguridad hídrica convergen.
Lima, por primera vez en décadas, empieza a ver un horizonte donde el agua deja de ser un límite y se convierte en una oportunidad de desarrollo.
Preguntas frecuentes sobre las desaladoras en Lima 2026
Porque enfrenta estrés hídrico estructural y sus fuentes actuales no cubren la demanda futura.
La planta de Lima Norte (confirmada) y el proyecto de Lurín (con estudio técnico avanzado).
Sí, pero garantizan resiliencia hídrica ante sequías extremas.
Reducirán riesgos de racionamiento, sostendrán el crecimiento urbano y modernizarán la infraestructura hídrica.
Costos energéticos, gestión ambiental de salmuera y necesidad de modelos tarifarios justos.
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