Los edificios construidos entre 1960 y 1980 están entrando en zona crítica
Durante décadas parecían sólidos e inagotables. Hoy, miles de edificios levantados entre 1960 y 1980 empiezan a mostrar fallos estructurales, instalaciones obsoletas y costes ocultos que ya no se pueden ignorar.

Muchos edificios construidos entre 1960 y 1980 están entrando ahora en su etapa más crítica y costosa de mantenimiento.
Hay edificios que han aguantado décadas sin dar problemas aparentes. Portales sobrios, escaleras de mármol, muros gruesos. Sin embargo, los edificios construidos entre 1960 y 1980 están entrando ahora en su etapa más delicada, y muchos propietarios empiezan a descubrirlo de golpe… y en forma de derrama.
El gran bloque invisible del parque inmobiliario español
Durante esas dos décadas se construyó una parte enorme de la vivienda actual en España. Era una época de crecimiento rápido, normativa limitada y una prioridad clara: construir mucho y rápido. Por eso, aunque muchos de estos inmuebles siguen en uso, no estaban pensados para durar más de medio siglo sin intervenciones profundas.
Lo que ocurre ahora no es casual. Simplemente, ha llegado su momento crítico.
Instalaciones que han superado su vida útil
Uno de los principales problemas en los edificios construidos entre 1960 y 1980 está oculto tras paredes y falsos techos.
- Instalaciones eléctricas sin toma de tierra o con secciones insuficientes
- Tuberías de hierro galvanizado o plomo, corroídas por dentro
- Bajantes deterioradas, con fugas lentas que aparecen cuando ya es tarde
Aunque el edificio “funcione”, la realidad es que muchas instalaciones llevan 20 o 30 años más de lo recomendable, algo que los técnicos detectan cada vez con más frecuencia en inspecciones y reformas.
Fachadas, cubiertas y estructura: el desgaste silencioso
Además de las instalaciones, empiezan a aparecer patologías más visibles:
- Desprendimientos en fachadas
- Carbonatación del hormigón
- Filtraciones en cubiertas planas mal resueltas
- Balcones sin refuerzos estructurales adecuados
No hablamos de casos aislados. De hecho, muchos de estos problemas se detectan durante la Inspección Técnica de Edificios (ITE), obligatoria en numerosos municipios y respaldada por el marco normativo recogido en el BOE.
Derramas: cuando el edificio pasa factura
Aquí llega el punto más delicado. Durante años se aplazaron decisiones por comodidad o falta de acuerdo vecinal. Ahora, las intervenciones ya no pueden fragmentarse.
- Cambiar solo una bajante ya no sirve
- Reparar un paño de fachada no soluciona el conjunto
- Actualizar un tramo eléctrico deja el resto fuera de normativa
El resultado es conocido: derrames elevadas, muchas veces inesperadas, que coinciden con un momento económico complicado para muchas familias.
¿Por qué ahora y no antes?
Porque todo coincide al mismo tiempo:
- Envejecimiento real del edificio
- Normativas más exigentes en seguridad y eficiencia
- Mayor control técnico y administrativo
- Incremento del coste de los materiales
Por eso, lo que antes se “aguantaba”, hoy ya no pasa.
Rehabilitar o parchear: la decisión clave
Cada vez más comunidades se enfrentan a una disyuntiva clara. O se actúa de forma integral o el edificio entra en una espiral de reparaciones constantes, más caras y menos eficaces.
En Habitaro ya hemos analizado cómo las derramas y los recortes en mantenimiento están volviendo a ser habituales en comunidades de vecinos, un fenómeno directamente relacionado con el envejecimiento de este tipo de edificios.
Además, organismos como el Instituto Nacional de Estadística confirman que una gran parte del parque residencial español supera ya los 40 años, lo que refuerza la necesidad de planificación a medio plazo.
Lo que significa en la práctica para los propietarios
Si vives en un edificio construido entre 1960 y 1980, conviene empezar a hacerse preguntas incómodas:
- ¿Cuándo se renovaron por última vez las instalaciones generales?
- ¿Existe un plan real de mantenimiento o solo se actúa cuando hay averías?
- ¿Está el edificio preparado para futuras exigencias energéticas?
No se trata de alarmar, sino de anticiparse. Porque cuando los problemas aparecen de golpe, ya no hay margen para decidir con calma.
Un parque inmobiliario que exige decisiones valientes
Estos edificios no son un problema en sí mismos. Muchos tienen buenas ubicaciones, estructuras aprovechables y viviendas amplias. Sin embargo, ignorar su estado real ya no es una opción.
Quien entienda ahora en qué punto se encuentra su edificio tendrá más capacidad de decidir, negociar y planificar. Quien no, probablemente acabará pagando más… y peor.
Preguntas frecuentes
¿Todos los edificios de los años 60 y 70 tienen problemas?
No todos, pero una gran mayoría comparte sistemas constructivos y materiales que hoy están superando su vida útil.
¿Es obligatorio rehabilitar un edificio antiguo?
Depende del resultado de la ITE y de la normativa municipal, pero cada vez hay más casos donde la actuación es obligatoria.
¿Conviene comprar una vivienda en un edificio de esta época?
Sí, pero solo con un análisis técnico previo que tenga en cuenta las futuras derramas y necesidades reales del edificio.
