Uruguay acelera su apuesta por el hidrógeno verde: el acuerdo con HIF Global para producir e-combustibles desde 2029
Uruguay se prepara para jugar en la primera división del hidrógeno verde.
Un megaproyecto de US$5.385 millones en Paysandú, liderado por HIF Global, promete convertir al país en exportador de e-combustibles desde 2029, aunque el debate ambiental y los retos técnicos ya están sobre la mesa.

El proyecto de hidrógeno verde en Paysandú posiciona a Uruguay como exportador de e-combustibles.
Uruguay ha dado un paso decisivo para consolidarse como exportador de energía limpia en América Latina. El memorando de entendimiento firmado entre el Gobierno uruguayo y HIF Global para instalar un complejo industrial de hidrógeno verde y combustibles sintéticos en Paysandú sitúa al país en el centro del mapa global de los e-combustibles.
La magnitud del proyecto es notable. La inversión estimada alcanza los US$5.385 millones. La producción prevista llega hasta 880.000 toneladas anuales de metanol y gasolina sintética. Todo el proceso se apoyará en electrólisis, captura de CO₂ y energía renovable, con un inicio de exportaciones previsto para 2029.
La iniciativa combina escala industrial, tecnología avanzada y una estrategia país bien definida. Uruguay busca aprovechar su alta penetración de renovables en un contexto global de descarbonización. Especialmente, en sectores donde la electrificación directa aún no es viable.
Hidrógeno verde en Uruguay: un proyecto industrial de nueva generación
El acuerdo establece las bases para desarrollar un complejo industrial integrado. El proyecto cubre toda la cadena de valor. Incluye la producción de hidrógeno verde por electrólisis y la posterior síntesis de e-combustibles mediante la combinación con CO₂ capturado.
El objetivo final es producir e-metanol y gasolina sintética. Ambos combustibles son compatibles con infraestructuras existentes. Esta característica reduce barreras de adopción y facilita su entrada en los mercados internacionales.
La elección de Paysandú responde a varios factores estratégicos. Destacan la disponibilidad territorial, la cercanía a infraestructura logística y el acceso a recursos energéticos renovables. El proyecto también contempla inversiones en parques eólicos y solares, así como la adecuación de infraestructura ferroviaria y portuaria para la exportación, previsiblemente a través del Puerto de Montevideo.
Desde el Ejecutivo se subraya que el memorando no implica aún la decisión final de inversión, pero sí establece una hoja de ruta clara para avanzar en permisos ambientales, acuerdos energéticos y definición del esquema industrial. El proyecto fue anunciado de forma conjunta por el Gobierno uruguayo y la compañía promotora, en el marco de la estrategia nacional para impulsar el hidrógeno verde y los combustibles sintéticos orientados a la exportación.
¿Qué son los e-combustibles y por qué importan?
Los e-combustibles, también conocidos como combustibles sintéticos, se producen a partir de hidrógeno verde y CO₂ capturado. El resultado son combustibles líquidos con balance neutro de carbono, siempre que el proceso se alimente con energía renovable.
A diferencia de los biocombustibles tradicionales, no dependen de biomasa. Tampoco compiten con usos alimentarios del suelo. Esta diferencia es clave en términos de sostenibilidad.
Por ello, los e-combustibles se consideran una pieza estratégica de la transición energética. Son especialmente relevantes en sectores difíciles de electrificar. Entre ellos destacan la aviación, el transporte marítimo y ciertos procesos industriales. Europa y Asia ya los han incorporado a sus hojas de ruta climáticas. De ahí el marcado enfoque exportador del proyecto uruguayo.
Inversión, empleo y calendario previsto
Las cifras asociadas al complejo de Paysandú lo sitúan entre los mayores proyectos energéticos de la historia reciente de Uruguay:
- Inversión total estimada: US$5.385 millones
- Capacidad final: hasta 880.000 toneladas anuales de e-combustibles
- Inicio de exportaciones: a partir de 2029
- Empleo: alrededor de 1.400 puestos durante la construcción y más de 300 empleos permanentes en operación
El desarrollo será modular. Este enfoque permite escalar la producción de forma progresiva. También facilita ajustar la inversión a la evolución del mercado internacional del hidrógeno verde y sus derivados.
Uruguay y su ventaja competitiva en hidrógeno verde
Uruguay parte con una ventaja estructural frente a otros países de la región. Más del 90% de su matriz eléctrica es renovable. Esta cifra se apoya en una combinación sólida de energía eólica, solar e hidráulica.
Esta base reduce de forma significativa la huella de carbono del hidrógeno producido. Al mismo tiempo, mejora la competitividad del e-combustible uruguayo frente a alternativas fósiles o de origen no renovable.
A ello se suma la estabilidad institucional del país. El marco regulatorio es relativamente previsible. Uruguay cuenta, además, con experiencia en atraer inversión extranjera directa en energía. No es casualidad que HIF Global ya opere proyectos similares en Chile y vea en Uruguay una plataforma estratégica.
Impacto ambiental y debate social: las sombras del proyecto
Como ocurre con los grandes desarrollos industriales, el proyecto no está exento de controversia. Diversas organizaciones ambientales han expresado inquietudes. El foco está en el uso del agua para la electrólisis y en la gestión del CO₂ capturado.
También existen preocupaciones sobre los posibles impactos en el río Uruguay. Este punto resulta especialmente sensible en la relación con Argentina. El debate ha trascendido el ámbito local y ha tenido eco regional. El debate ha trascendido el ámbito local y ha tenido eco regional, especialmente en zonas fronterizas con Argentina. Esta dimensión binacional fue analizada por MercoPress al informar sobre las preocupaciones ambientales y diplomáticas en torno al proyecto de hidrógeno verde en Paysandú.
Desde el Gobierno uruguayo se insiste en un mensaje claro. El proyecto deberá cumplir todas las exigencias ambientales antes de avanzar. Esto incluye estudios de impacto rigurosos y mecanismos de control previos a la decisión final de inversión.
Una señal para el mercado energético latinoamericano
Más allá del caso uruguayo, el acuerdo con HIF Global envía una señal potente al mercado regional. América Latina puede jugar un papel relevante en la producción de combustibles limpios a escala global.
Países como Chile, Brasil y Colombia ya compiten por atraer proyectos de este tipo. La iniciativa de Paysandú refuerza esa carrera. En Habitaro ya hemos analizado cómo el hidrógeno verde en Latinoamérica se está consolidando como un vector estratégico para la industria y la inversión. También cómo la región puede transformar su potencial renovable en valor añadido.
Retos técnicos y económicos por delante
Pese al optimismo, los desafíos siguen siendo relevantes. Los costes tecnológicos de la electrólisis y de la síntesis de e-combustibles continúan siendo elevados. Aun así, se espera una reducción progresiva con el escalado industrial.
La competencia internacional es otro factor clave. Regiones como Australia, Medio Oriente y el norte de África avanzan con rapidez. Todas buscan posicionarse como exportadores de hidrógeno y derivados.
Además, la incertidumbre regulatoria en los mercados de destino será determinante. Las políticas climáticas y los sistemas de certificación marcarán la demanda real. Por último, la infraestructura logística seguirá siendo un elemento crítico para viabilizar exportaciones a gran escala.
Conclusión: el hidrógeno verde como apuesta país
El acuerdo entre Uruguay y HIF Global para desarrollar una planta de hidrógeno verde y e-combustibles en Paysandú marca un punto de inflexión. Supone un antes y un después en la estrategia energética nacional.
La combinación de inversión, vocación exportadora y tecnología de descarbonización coloca a Uruguay en la primera línea de la transición energética global. Si logra superar los retos ambientales, técnicos y sociales, el proyecto puede convertirse en un referente regional. También puede demostrar que el hidrógeno verde es una vía real para generar industria, empleo y valor económico sostenible.
Preguntas frecuentes sobre el proyecto de hidrógeno verde en Uruguay
La planta producirá hidrógeno verde, e-metanol y gasolina sintética. Todo el proceso se basará en energía renovable, electrólisis y captura de CO₂. La producción estará orientada, en su mayor parte, a la exportación.
El calendario preliminar sitúa el inicio de la producción comercial a partir de 2029. Antes deberán completarse las fases de permisos, construcción y puesta en marcha.
Por su matriz eléctrica mayoritariamente renovable, su estabilidad institucional y su experiencia en proyectos energéticos. Estos factores reducen riesgos y mejoran la competitividad del hidrógeno verde uruguayo.
Sí. Los principales debates se centran en el uso del agua, la gestión del CO₂ y los impactos sobre el entorno fluvial. Estos aspectos deberán evaluarse mediante estudios ambientales exhaustivos.
Sin duda. El desarrollo del hidrógeno verde y los e-combustibles posiciona a Uruguay como actor relevante en la transición energética global y abre nuevas oportunidades industriales y exportadoras.
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