Data centers en México: advertencia por la crisis eléctrica que puede empeorar en 2026
El boom de data centers en México se enfrenta a un límite inesperado: la red eléctrica. Expertos alertan riesgos para 2026 que podrían frenar inversiones estratégicas.

Infraestructura eléctrica y centros de datos en México ante un escenario crítico en 2026.
México vive el mayor boom de infraestructura digital de su historia. La llegada de gigantes de la nube, el nearshoring y el uso masivo de inteligencia artificial están impulsando nuevos campus de hiperescala en Querétaro, Estado de México, Monterrey y la zona metropolitana de CDMX. Pero bajo esa narrativa de éxito, el crecimiento de los data centers en México ya choca con un límite físico evidente: la capacidad energética del país.
Reportajes como el de El País sobre cómo México quiere albergar la nube pero le faltan energía y mano de obra advierten que la Asociación Mexicana de Data Centers (MEXDC) calcula que habría que quintuplicar la capacidad eléctrica en apenas cinco años para sostener la demanda proyectada. A esto se suman las advertencias de consultoras como Turner & Townsend, recogidas por Mexico Business News en su análisis del boom de centros de datos impulsados por IA, que señalan la disponibilidad de potencia como el principal cuello de botella.
Crecimiento acelerado de los centros de datos en México
En pocos años, Querétaro pasó de ser un polo industrial emergente a consolidarse como el “corredor de data centers” de México. Gigantes como AWS, Microsoft, CloudHQ o KIO anunciaron inversiones que posicionan al país como un hub digital regional.
El mapa se completa con nuevos proyectos en el área metropolitana de CDMX y con la expansión de campus en el norte del país. El nearshoring empuja a las empresas a instalar infraestructura digital cerca de sus plantas. El problema es que muchos centros de datos en México se encuentran en regiones donde la red eléctrica ya estaba tensionada antes del auge de la IA.
Mientras tanto, a escala regional, otros países avanzan en marcos que combinan infraestructura digital y sostenibilidad. En Habitaro ya hemos analizado cómo se configuran los data centers verdes en Latinoamérica y cómo esa infraestructura se integra con los parques logísticos en Argentina 2026, donde la digitalización y los criterios ESG se incorporan desde el diseño urbano-industrial.
La red eléctrica al límite por el auge de los data centers en México
La pregunta de fondo es simple y brutal: ¿tiene México energía suficiente para alimentar los data centers que promete?
El índice de costes de construcción de centros de datos 2025-2026 de Turner & Townsend, citado por Mexico Business News, identifica la disponibilidad de potencia eléctrica como el principal obstáculo para entregar proyectos a tiempo, por encima incluso del coste de construcción.
La MEXDC y distintos actores del sector energético subrayan que México necesitará al menos 1,5 GW adicionales para 2030. Esa cifra está ligada directamente al crecimiento de los data centers. En un sistema eléctrico centralizado, ese salto exige reforzar transmisión, distribución y subestaciones en un plazo muy corto.
Cómo la IA multiplica la demanda energética de los centros de datos en México
Los data centers “convencionales” ya eran grandes consumidores de energía. Pero los campus orientados a IA llevan esa demanda a otro nivel. El informe de la Agencia Internacional de la Energía sobre Energía e Inteligencia Artificial alerta de que, a escala global, el consumo eléctrico asociado a IA y centros de datos podría multiplicarse en pocos años, obligando a renovar redes y aumentar la flexibilidad del sistema.
En México, esto se traduce en proyectos de hiperescala con racks de alta densidad, refrigeración líquida y sistemas de respaldo sobredimensionados. El resultado es un perfil de carga que exige:
- Subestaciones dedicadas.
- Redundancia N+1 o N+2 en alimentación.
- Coordinación fina con CFE para conexiones que, en ocasiones, tardan años.
Cuando se combinan estos requisitos con una red que arrastra décadas de subinversión, los data centers en México dejan de ser solo una oportunidad de negocio para convertirse en un factor de riesgo sistémico si no se planifica bien.
Zonas críticas del mapa: Querétaro, CDMX y Monterrey
Querétaro: el laboratorio del futuro… y de sus fallos
Querétaro es el mejor ejemplo de las tensiones del modelo. Un reportaje de Rest of World sobre la carrera por la energía para alimentar la IA documenta cómo la red energética mexicana ha obligado a un proyecto de Microsoft a recurrir a generadores a gas para operar mientras esperaba la conexión plena a la red. Es una imagen muy gráfica de lo que ocurre cuando el despliegue digital va más rápido que la infraestructura eléctrica.
CDMX y Estado de México: demanda urbana y espacio limitado
En el Valle de México, el desafío es doble: disponibilidad de suelo adecuado y saturación de la red urbana. Los centros de datos compiten con el resto de usos estratégicos por una energía que no siempre llega con la estabilidad necesaria, en un contexto donde las prioridades de inversión pública no siempre apuntan a reforzar la infraestructura digital.
Monterrey y el norte industrial
En la zona de Monterrey y el corredor del norte, la ecuación se complica por el nearshoring: fábricas y parques tecnológicos que exigen servicios cloud de baja latencia en la misma región. El conflicto entre demanda industrial y demanda digital es creciente, y los nuevos proyectos de data centers en México tienen que negociarse casi caso por caso con los operadores del sistema.
El factor oculto: agua y legitimidad social
Además de la electricidad, muchos centros de datos de alta densidad necesitan volúmenes significativos de agua para refrigeración. En regiones semiáridas, como parte del Bajío, ese consumo compite con el abastecimiento urbano y agrícola.
Investigaciones ambientales y periodísticas sobre proyectos en Querétaro han mostrado cómo algunos centros han logrado clasificarse como “servicios” para evitar trámites ambientales más estrictos. Esto abre un debate de legitimidad social y transparencia: comunidades que ya viven restricciones de agua cuestionan que nuevos centros de datos en México puedan consumir millones de litros mensuales con escaso escrutinio público.
Microredes, PPAs y generación distribuida: la salida que asoma en 2026
Ante la fragilidad de la red pública, los nuevos proyectos empiezan a diseñarse con una lógica distinta:
- Microredes privadas que combinan fotovoltaica, baterías y sistemas de gestión avanzada.
- Plantas solares contiguas o cercanas al campus, conectadas directamente a subestaciones internas.
- Power Purchase Agreements (PPA) renovables a largo plazo para asegurar energía limpia y estable.
El propio sector reconoce que, de aquí a 2030, la viabilidad de los data centers en México dependerá tanto del coste por kWh como de la velocidad con la que los operadores consigan potencia firme. Los modelos que avanzan son los que combinan la red de CFE con generación propia y almacenamiento, reduciendo la exposición a cuellos de botella en transmisión y distribución.
Competencia regional: Chile, Brasil y Colombia aprietan
Mientras México debate cómo reforzar su red, otros países latinoamericanos avanzan en marcos específicos para infraestructura digital:
- Chile integra estándares ESG y energía renovable en sus parques tecnológicos, aprovechando su potencial solar y eólico.
- Brasil se apoya en un sistema eléctrico más diversificado y en esquemas de mercado que permiten contratos flexibles para grandes consumidores.
- Colombia explora hubs digitales vinculados a su potencial renovable y a la llegada de nuevos cables submarinos.
En ese contexto, los data centers en México compiten no solo en costos, sino en seguridad de suministro y estabilidad regulatoria. Si el país no acelera inversiones y ajustes normativos, parte de la ola de inversión global en infraestructura digital podría desplazarse hacia mercados con menor riesgo energético y mayor previsibilidad.
Conclusión: sin infraestructura eléctrica robusta, el boom de data centers en México está en riesgo
La combinación de IA, nearshoring y digitalización masiva coloca a México en una posición estratégica en América Latina. Pero el mensaje de consultoras, operadores y comunidades locales converge: la infraestructura eléctrica y la gestión del agua no están creciendo al mismo ritmo que los centros de datos.
Si no se refuerzan transmisión y distribución, si no se facilita la generación distribuida y si no se regulan adecuadamente los impactos ambientales, el país podría vivir una crisis eléctrica asociada al boom de los data centers en México a partir de 2026, con retrasos en proyectos, encarecimiento de la infraestructura y pérdida de atractivo frente a otros hubs regionales.
La ventana de oportunidad está abierta, pero se estrecha a medida que otros países consolidan marcos más avanzados para su infraestructura digital.
Preguntas frecuentes sobre data centers en México y la crisis eléctrica
Porque la demanda de energía de los campus de hiperescala, especialmente los orientados a IA, crece mucho más rápido que la capacidad de generación y de red de CFE, sobre todo en zonas como Querétaro, CDMX y Monterrey.
Las estimaciones más citadas apuntan a unos 1,5 GW adicionales asociados exclusivamente al crecimiento del sector digital, sin contar la demanda del resto de la economía.
Por la concentración de proyectos, la falta de potencia disponible y un contexto de estrés hídrico que complica aún más el despliegue. Es el territorio donde primero se visualizan los límites del modelo actual de data centers en México.
La combinación de microredes, PPAs renovables, almacenamiento en baterías y sistemas de generación distribuida para reducir la dependencia de la red pública y ganar resiliencia frente a cortes o limitaciones de potencia.
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