Casa Farnsworth: la obra de Mies donde la transparencia se volvió arquitectura

Casa Farnsworth elevada sobre el terreno, ejemplo icónico de arquitectura minimalista de Mies van der Rohe

Vista de la casa Farnsworth, suspendida sobre la ribera del río Fox y convertida en uno de los grandes iconos de la arquitectura minimalista de Mies van der Rohe.

Pocas obras han generado tanta fascinación y controversia como la casa Farnsworth. Una caja de vidrio suspendida en un bosque de Illinois que, a simple vista, parece sencilla y silenciosa. Sin embargo, detrás de esa aparente calma se esconden decisiones técnicas extremas, tensiones personales y un experimento arquitectónico que cambió para siempre la forma en que entendemos el espacio habitable.


Casa Farnsworth y la esencia del “menos es más”

La casa Farnsworth es la traducción más pura del principio que Mies van der Rohe convirtió en su mantra: menos es más. Edith Farnsworth, una médica nefróloga fascinada por la arquitectura moderna, encargó a Mies en 1945 una vivienda de retiro en la ribera del río Fox, al oeste de Chicago. A partir de ese encargo íntimo, el arquitecto concibió un experimento radical de arquitectura minimalista, donde la estructura, la luz y la relación con el paisaje eran los verdaderos protagonistas.

Este proyecto no se entiende sin mirar antes a los referentes del Movimiento Moderno. En Habitaro ya analizamos cómo los grandes maestros de la arquitectura transformaron el siglo XX con ideas que iban mucho más allá de la estética. Mies se situaba en ese grupo, y la casa Farnsworth fue la obra donde llevó su pensamiento al límite.


Diseño y estructura: un plano de vidrio flotando sobre el paisaje

A primera vista, la vivienda parece un gesto sencillo: un rectángulo puro, elevado sobre pilotes de acero y abierto por completo al exterior. Pero esa simplicidad esconde una precisión técnica extraordinaria.

  • La casa se eleva unos 1,6 metros sobre el terreno para protegerse de las crecidas del río Fox, una decisión confirmada en los documentos del National Trust for Historic Preservation, entidad que hoy gestiona el edificio.
  • Se estructura mediante perfiles metálicos en forma de “I”, pintados de blanco, que sostienen dos losas paralelas: la plataforma de suelo y la cubierta.
  • Las fachadas, completamente acristaladas, disuelven los límites entre interior y exterior, una operación que Mies ya exploraba desde los años treinta.
  • El espacio interior es casi diáfano: solo un núcleo central de servicios organiza la circulación y permite cierta intimidad en un proyecto que, por definición, renuncia a los muros.

Esta claridad constructiva convierte a la casa en un ejemplo perfecto de arquitectura esencialista, donde el orden estructural aparece desnudo, sin artificios ni revestimientos superfluos. Como desarrollamos en Habitaro en nuestro artículo dedicado a menos es más, esta filosofía no consiste en reducir por capricho, sino en llegar a la esencia desde la precisión.


Una belleza extrema con desafíos reales: radiación solar e inundaciones

La apertura total al paisaje fue también la raíz de muchos problemas.
Según informes del Edith Farnsworth House Museum, la vivienda ha sufrido repetidas inundaciones pese a su cota elevada, especialmente durante las crecidas extraordinarias del siglo XX y XXI.

Además:

  • Las fachadas de vidrio, sin protecciones adicionales, provocaban sobrecalentamiento en verano.
  • El sistema de climatización debía trabajar al límite para compensar pérdidas térmicas en invierno.
  • La privacidad, prácticamente inexistente, generó tensiones entre la propietaria y el arquitecto.

Estos desafíos impulsaron debates que aún hoy siguen vigentes en la construcción contemporánea: ¿hasta qué punto es viable un modelo de arquitectura de vidrio en climas variables? ¿Dónde está el equilibrio entre expresión arquitectónica y confort?


La relación entre Edith Farnsworth y Mies: admiración, conflicto y juicio

El proyecto tardó seis años en materializarse, pero la relación entre Mies y Edith Farnsworth se deterioró durante la obra.
Los sobrecostes, la falta de definición contractual y ciertas decisiones no consensuadas terminaron en una disputa legal ampliamente documentada en archivos del Chicago Tribune y en declaraciones recogidas por el National Trust.

La pregunta de fondo era tan arquitectónica como ética:
¿La casa Farnsworth debía ser un manifiesto artístico o una vivienda cómoda para su propietaria?
Este dilema sigue alimentando debates en escuelas de arquitectura de todo el mundo.


Impacto y legado: cuando una casa pequeña cambia la historia

Con el paso del tiempo, el valor de la vivienda trascendió cualquier polémica.
La casa Farnsworth se convirtió en un icono global del International Style y un punto de inflexión en la manera de relacionar un edificio con su entorno.

Su influencia puede verse en:

  • la Glass House de Philip Johnson,
  • numerosas casas contemporáneas de vidrio,
  • y proyectos que buscan fusionar paisaje, estructura y transparencia.

Hoy, la casa se conserva como museo abierto al público, y su estudio forma parte de programas académicos de arquitectura, edificación e ingeniería en universidades de referencia como el MIT o la Illinois Institute of Technology, donde Mies dirigió la escuela durante décadas.


Reflexión final: una obra que sigue incomodando y fascinando

La casa Farnsworth es un recordatorio de que la arquitectura, cuando se arriesga, no deja indiferente. Su transparencia absoluta puede resultar incómoda, pero también conmovedora. La estructura mínima parece sencilla, pero es fruto de una ingeniería precisa; y la relación con el paisaje puede complicar la vida cotidiana, pero ofrece una experiencia espacial difícil de olvidar.

Quizá por eso, más de setenta años después, sigue siendo una referencia imprescindible: el lugar donde Mies llevó el concepto de arquitectura minimalista a su expresión más nítida. Un espacio que invita a pensar, a cuestionar y a mirar el mundo sin filtros.



Preguntas frecuentes

¿Por qué es tan importante la casa Farnsworth?

Es uno de los mejores ejemplos de arquitectura moderna del siglo XX, donde Mies aplicó su principio de “menos es más” hasta sus últimas consecuencias.

¿Quién encargó la vivienda?

La médica Edith Farnsworth encargó la casa a Mies en 1945 como residencia de descanso.

¿Por qué la casa está elevada sobre el terreno?

Para protegerla de las crecidas del río Fox, aunque aun así ha sufrido varias inundaciones.

¿Qué problemas presentó su diseño?

Sobrecalentamiento, falta de privacidad, mantenimiento complejo y exposición a riesgos naturales.

¿Se puede visitar la casa Farnsworth hoy en día?

Sí, funciona como museo gestionado por el National Trust for Historic Preservation.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *